El error más frecuente en el análisis cuantitativo no es un cálculo mal hecho, sino una prueba mal elegida. La prueba correcta depende de tres cosas: tus variables, tus hipótesis y el tipo de datos.

1. Identifica el tipo de variable

Antes de cualquier prueba, clasifica tus variables:

  • Categóricas nominales: sin orden (ej. género, sector).
  • Categóricas ordinales: con orden (ej. nivel de estudios).
  • Numéricas continuas: (ej. ingreso, tiempo).

2. Define tu objetivo

¿Quieres comparar grupos, relacionar variables o predecir? Cada objetivo abre una familia de pruebas:

  • Comparar 2 grupos (numérica): t de Student o U de Mann-Whitney.
  • Comparar 3+ grupos (numérica): ANOVA o Kruskal-Wallis.
  • Asociar 2 categóricas: Chi-cuadrada.
  • Relacionar numéricas: correlación de Pearson o Spearman.
  • Predecir: regresión lineal, logística o modelos de ML.

3. Verifica los supuestos

Las pruebas paramétricas (t, ANOVA, Pearson) exigen normalidad y homocedasticidad. Si no se cumplen, usa su equivalente no paramétrico. Saltarse este paso invalida el resultado.

4. Reporta con sentido

No basta con el valor p: reporta el estadístico, los grados de libertad, el intervalo de confianza y el tamaño del efecto. Un sinodal cuidadoso los pedirá.

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